CONOCIMIENTO
¿Qué es el
conocimiento?. Esta pregunta ha sido considerada por las mentas más
privilegiadas del pensamiento occidental, desde Aristóteles y Platón
hasta la actualidad.
Recordemos una
cita de Platón: “Supongamos ahora que en la mente de cada hombre
hay una pajarera con toda suerte de pájaros. Algunos en bandadas
aparte de los demás, otros en pequeños grupos, otros a solas,
volando de aquí para allá por todas partes... Podemos suponer que
los pájaros son tipo de conocimiento y que cuando éramos niños
este receptáculo estaba vacío; cada vez que un hombre obtiene y
encierra en la jaula una clase de conocimiento, se puede decir que
ha aprendido o descubierto la cosa que es el tema del conocimiento;
y en esto consiste saber”.
El diccionario
define conocimiento como: “El producto o resultado de ser
instruido, el conjunto de cosas sobre las que se sabe o que están
contenidas en la ciencia”. El diccionario acepta que la existencia
de conocimiento es muy difícil de observar y reduce su presencia a
la detección de sus efectos posteriores. Los conocimientos se
almacenan en la persona (o en otro tipo de agentes). Esto hace que
sea casi imposible observarlos.
Para
Muñoz
Seca y Riverola (1997) el “conocimiento es la capacidad de
resolver un determinado conjunto de problemas con una efectividad
determinada”.
El Conocimiento
es un conjunto integrado por información, reglas, interpretaciones
y conexiones puestas dentro de un contexto y de una experiencia, que
ha sucedido dentro de una organización, bien de una forma general o
personal. El conocimiento sólo puede residir dentro de un
conocedor, una persona determinada que lo interioriza racional o
irracionalmente.
Como vemos
existen múltiples definiciones de conocimiento, desde las clásicas
y fundamentales como una creencia cierta y justificada, a otras más
recientes y pragmáticas como una mezcla de experiencia, valores,
información y “saber hacer” que sirve como marco para la
incorporación de nuevas experiencias e información, y es útil
para la acción ( Davenport y
Prusak, 1998 ).
Características
del Conocimiento
Para
Andreu y
Sieber (2000), lo fundamental son básicamente tres características:
-
El conocimiento es personal, en el sentido de que se
origina y reside en las personas, que lo asimilan como resultado de
su propia experiencia (es decir, de su propio “hacer”, ya sea físico
o intelectual) y lo incorporan a su acervo personal estando
“convencidas” de su significado e implicaciones, articulándolo
como un todo organizado que da estructura y significado a sus
distintas “piezas”;
-
Su utilización, que puede repetirse sin que el
conocimiento “se consuma” como ocurre con otros bienes físicos,
permite “entender” los fenómenos que las personas perciben
(cada una “a su manera”, de acuerdo precisamente con lo que su
conocimiento implica en un momento determinado), y también
“evaluarlos”, en el sentido de juzgar la bondad o conveniencia
de los mismos para cada una en cada momento; y
-
Sirve de guía para la acción de las personas, en el
sentido de decidir qué hacer en cada momento porque esa acción
tiene en general por objetivo mejorar las consecuencias, para cada
individuo, de los fenómenos percibidos (incluso cambiándolos si es
posible).
Estas características
convierten al conocimiento, cuando en él se basa la oferta de una
empresa en el mercado, en un cimiento sólido para el desarrollo de
sus ventajas competitivas. En efecto, en la medida en que es el
resultado de la acumulación de experiencias de personas, su imitación
es complicada a menos que existan representaciones precisas que
permitan su transmisión a otras personas efectiva y eficientemente.
Nota:
Información facilitada por
Juan Carrión
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