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1.
INTRODUCCIÓN
El
conocimiento como fuente de riqueza.
Las
organizaciones dedicadas a la Cooperación al Desarrollo son
instituciones formadas, en la mayoría de los casos, por un elevado
número de personal cualificado, con un nivel de estudios superior,
reforzado con cursos, potsgrados y maestrías de especialización.
Un personal que se mueve profesionalmente no sólo por motivos
económicos sino también por una actitud de compromiso para con el
prójimo y con una sensibilidad especial para la solidaridad y la
cooperación. Así, en las organizaciones sin ánimo de lucro, nos
encontramos con un alto potencial intelectual y con la oportunidad
de gestionar un enorme capital humano para ponerlo a disposición no
únicamente de la propia institución sino también de la sociedad.
Una oportunidad y una capacidad de la que no siempre se es
consciente, ni aún de los usos y beneficios que reportan bajo una
buena gestión. Es bastante común en el mundo laboral que sólo se
valoren aquellos activos más visibles, y no se considere a la
persona como el valor más importante de la organización, el
responsable último de generar resultados positivos, aunque también
negativos, de mejorar constantemente e innovar, y de crecer a largo
plazo. Ello conlleva a desaprovechar, y por tanto, perder, un
capital al que pocas veces se le computa como activo. Por eso mismo,
sólo aquellas organizaciones capaces de gestionarlo, de invertir en
él y de aprender de él lograrán avanzar en un mundo cada vez más
competitivo y exigente, revolucionado por las nuevas tecnologías de
la información.
Tal
y como afirma Joaquín García-Tapial, “La
generalización de las nuevas tecnologías de la información ha
originado el nacimiento de una nueva era basada en el conocimiento,
ya que han permitido potenciar el capital intelectual de las
organizaciones hasta el punto de convertirlo en la principal ventaja
competitiva”[1].
No hay más que observar el dilema y la trascendencia económica que
provoca la fuga de cerebros de unos países a otros o de unas a
otras empresas. Así como costoso es preparar a una persona para que
desempeñe una actividad dentro de la oficina, más costoso resulta
que esa persona abandone la institución. Por eso, cada vez más las
compañías diseñan y adoptan, estratégicamente, tanto planes de
incentivos que van desde mejoras salariales y el reconocimiento
social, como planes de formación y desarrollo a sus empleados con
el fin de incrementar su capital.
Cuando
hablamos de capital humano nos referimos, básicamente, a aquel
conocimiento técnico (puede ser tanto el explícito como también
el tácito)[2]
útil para la organización que poseen los trabajadores, así como
su capacidad para adaptarlo, para mejorarlo y para aprender. La
cuestión ahora está en encontrar la mejor forma de administrar y
gestionar ese conocimiento, ese bien intangible, revalorizarlo y
convertirlo en fuente de riqueza para la organización. Ese es el
cometido de lo que se ha denominado en llamar Gestión del
Conocimiento.
Nuestra
Organización
Ayuda
en Acción es una organización sin ánimo de lucro, especializada
en cooperación técnica, que cuenta con una cartera de clientes muy
peculiar procedentes de diversos segmentos de la sociedad a los que
brinda un servicio muy determinado.
Su
sede central está ubicada en Madrid, con 80 personas trabajando a
su cargo. Tiene abierta una delegación en la ciudad de Barcelona
compuesta por 8 empleados, y se nutre, además, de una plataforma de
1.500 voluntarios divididos en 89 grupos por toda la geografía española.
A esta estructura hay que añadirle la red de oficinas nacionales y
de campo distribuidas en 15 países diferentes, repartidas entre América,
África y Asia. Cada Oficina Nacional está compuesta por una media
de 12/15 trabajadores, de la que depende una red de 8 a 13 oficinas
de campo por país. Estas oficinas de campo están integradas por un
equipo técnico de 13/16 personas encargadas de ejecutar los
programas. Así, a finales del 2000, Ayuda en Acción tiene abiertos
89 programas de cooperación al desarrollo a largo plazo repartidos
entre los tres continentes, que a su vez gestionan una variedad de
proyectos menores cofinanciados por diferentes donantes.
La
organización está soportada por 131.366 socios vinculados
directamente a los programas a través del sistema de
apadrinamiento. Está trabajando con 73 organismos oficiales, entre
ayuntamientos y comunidades autónomas, cada cual con unas
normativas de acción particulares, que cofinancían directamente
con Ayuda en Acción proyectos de cooperación. A la vez, está
trabajando con varias agencias internacionales, entre las que se
encuentra el Programa Mundial de Alimentos, UNICEF, el PNUD, o la
Unión Europea; y, simultáneamente, está manejando una cartera de
más de 30 clientes privados, la mayor parte de ellos pertenecientes
al sector empresarial, que financian también parte de los proyectos
que se realizan. Todo ello supone un volumen de gastos anual que
supera los 5.170 millones de pesetas[3].
La
cantidad de información y el conocimiento que se produce a lo largo
y ancho de toda la institución no es nada menospreciable. Cada
programa o proyecto pone en marcha su propia estrategia de combate a
la pobreza, y las múltiples variaciones que se dan sobre el terreno
tiene mucho que ver con las características culturales,
medioambientales y de desarrollo propias de la zona y del colectivo
humano, incluido el equipo técnico contratado para tal fin. Así,
se van generando, en cada programa, nuevas e innovadoras relaciones
de trabajo entre los beneficiarios de los proyectos y la organización.
La misma elección de los beneficiarios, o de las contrapartes con
las que iniciar una labor conjunta, ya supone el establecimiento de
una serie de requisitos a tener en cuenta por el personal;
requisitos que no se comparten ni discuten con el resto de la
organización; requisitos que a veces son totalmente opuestos en
otras oficinas. Programas que priorizan un sector de intervención
frente a otros; programas que priorizan otros sectores y ponen en
marcha distintos mecanismos de trabajo, distintos métodos de
trabajo; distintas opciones de enfoque para un mismo fin. Así se
suceden las prácticas en el quehacer cotidiano. Prácticas y más
prácticas cuyos resultados no se comparten. Nos encontramos con
problemáticas parecidas en multitud de zonas y países, pero también
nos encontramos que estamos aportando diferentes respuestas a esas
mismas problemáticas. Dónde queda ese aprendizaje. Cómo
compartirlo y ponerlo al servicio de nuestros compañeros y de la
organización. Ayuda en Acción tiene a su disposición una gran
plantilla de técnicos y técnicas dispersos alrededor del mundo, en
busca de las mejores prácticas e iniciativas para combatir la
pobreza, redefiniendo sus formas de actuación, adecuando la retórica
a la realidad, corrigiendo y superando, con el día a día, las
posibles desviaciones y obstáculos que se pudieran dar;
reinventando nuevas soluciones adaptadas a la demanda social. Y en
muchos casos, perdiendo el tiempo por tratar de descubrir lo ya
descubierto. Hay un continuo aprendizaje y una riqueza de
conocimiento, producto de la práctica, que se queda paralizado,
relegado en compartimentos estancos, y que no fluye ni por la
institución ni hacia el exterior. En muchos casos ese conocimiento
adquirido se pierde totalmente cuando se cierra definitivamente un
programa o proyecto, o cuando nuestros técnicos cambian de
organización y abandonan sus puestos.
Nuestra
ética de trabajo y nuestro compromiso con la misión de la
institución nos exige una mayor eficiencia en nuestro quehacer
cotidiano, en la superación de la pobreza, y en poner al alcance de
todos las mejores armas para ello. Por ello, se ha vuelto una
necesidad recuperar y compartir la experiencia, modos y formas de
operación de cada uno de los programas de desarrollo, oficinas
nacionales y sede central. Hacer aflorar el conocimiento existente y
disponible en toda la organización y contar con una base de
expertos y especialistas al servicio de la misma.
La
gran dispersión de oficinas por todo el mundo y la distancia
existente con la sede central de Madrid ha fomentado un clima de
abandono, aislamiento y de comunicación deficiente, cuando no de
desconfianza. Ello dificulta, además, el trabajo en equipo entre
los técnicos de la sede y los países y entre los técnicos de
diferentes países. La unidad y el sentimiento de pertenencia a una
misma organización debería de impulsarse y alimentarse
constantemente.
Por
otro lado, el mercado de la oferta y la demanda de cooperación al
desarrollo es cada vez más competitivo; existen otras ONGD más jóvenes
que Ayuda en Acción que están consiguiendo un nivel de crecimiento
espectacular. Nuestros socios son más exigentes y demandan calidad
y transparencia, y la sociedad civil está madurando en lo que
respecta a la solidaridad con otros pueblos y exige mayor y mejor
información a las organizaciones que se dedican a ello. Cada año
tenemos más dificultades para aumentar el número de socios anuales
e incrementar su tiempo de permanencia en la institución. Por todo
ello, se impone un mayor conocimiento sobre las características del
mercado, conocer las necesidades y requerimientos de la población
española susceptible de apadrinar niños, la actividad de la
competencia, qué quieren y esperan nuestros socios de nosotros, y
enfatizar el estilo propio de nuestra organización. Compartir el
conocimiento, aportar ideas y superar la dificultad de hacer llegar
tanto a las oficinas ubicadas en el terreno como a la sede las
características de lo que se quiere ofertar y del trabajo que se
está realizando en el terreno es esencial para seguir avanzando y
apostar por la calidad.
Las
entidades financieras y de cooperación, especialmente las
oficiales, tienen su propio formato y normativas estrictas para la
presentación de proyectos para cofinanciación. Hoy por hoy, existe
en las oficinas que trabajan fuera de España una débil competencia
en la realización de proyectos específicos para cofinanciación
que se amolden a las normativas vigentes. Los repetidos cursos de
capacitación y charlas que se están impartiendo no son
suficientes. Ello está suponiendo a la sede un elevado coste de
producción y de oportunidad que se traduce en una sobrecarga de
trabajo para los técnicos residentes en España y en una pérdida
de capacidad para acceder a distintas convocatorias. En cambio,
algunos países se han vuelto especialistas en la producción de
proyectos para cofinanciación. Por ello, se hace necesario
compartir experiencias y modos de hacer para racionalizar el tiempo
y el conocimiento.
Iniciativas
para la gestión del conocimiento
La
gestión del conocimiento implica generar, buscar, almacenar,
difundir, utilizar y compartir el conocimiento existente en una
organización. Para ello, en el departamento de Programas se han
puesto en marcha una serie de acciones e iniciativas dirigidas a tal
fin. Ahí va una muestra.
Desde
hace dos años se está editando periódicamente un boletín técnico,
El Observatorio, (en febrero del 99 salió el nº 0) cuyo cometido
es el de crear un espacio para el debate e intercambio de
experiencias que se generan en Ayuda en Acción, principalmente en
el departamento de Programas. En dicho boletín se reproducen y
difunden artículos escritos por los técnicos de AeA, relacionados
con la práctica cotidinana de su trabajo. Como se edita en español
sólo participan las oficinas y programas de América Latina.
Actualmente el boletín se encuentra en revisión ya que no logra
permeabilizarse hasta el nivel de los técnicos de campo. Se le
quiere dar un formato más desenfadado que ayude e incite a la
lectura y estimule la participación.
En
1999 se puso en marcha una red de Unidades Temáticas con el
objetivo de recuperar conocimiento en determinadas áreas, generar
ideas nuevas, construir un posicionamiento propio de la institución,
y difundirlo entre todo el departamento. Las Unidades más dinámicas
han sido las de Microcréditos, Educación y Emergencias. Pero dada
la sobrecarga de trabajo del personal que compone el departamento no
están funcionando a tiempo completo, activándose sólo cuando las
circunstancias lo exigen y según las prioridades del momento.
La
creación de la nueva Área de Investigación al Desarrollo,
Evaluación y Aprendizaje en el departamento de Programas en junio
del 2000 ha sido uno de los mayores logros del departamento en la
gestión del conocimiento. Esta nueva Área se está encargando de
recuperar el conocimiento adquirido en el terreno por Ayuda en Acción,
y de gestionarlo de la mejor manera para perfeccionar la práctica
del desarrollo en nuestros proyectos y optimizar la inversión de
los recursos. Sus principales tareas son la elaboración de modelos,
perspectivas y políticas, la medición del impacto y el aprendizaje
en nuestros programas y proyectos, la difusión e intercambio de
experiencias, y la formación de cuadros técnicos entre otros.
La
elaboración de un sistema de evaluaciones de impacto hace unos años
era impensable. Todavía estamos en la fase inicial pero los
mecanismos ya están creados.
Se
tiene previsto editar cartillas de aprendizaje, monográficos y
difundir la evaluaciones de impacto que se vayan realizando.
Se
van a preparar cursos de formación dirigidos a los técnicos de
Ayuda en Acción.
Desde
hace un par de años se ha entrado en la dinámica de participar en
foros y cursos para capturar conocimiento externo.
Se
ha utilizado la Intranet para acercar virtualmente a las Oficinas
Nacionales a la Sede Central, crear corporativismo, y divulgar los
documentos que se generan en el departamento, pero, de momento, no
tiene mucha difusión y no se le está sacando partido a todas las
potencialidades que entraña.
También
se está participando, de una forma activa, en la Red Internacional
Solidaria, plataforma promovida por la Fundación Telefónica para
compartir información entre el sector no lucrativo de la sociedad.
Además,
Ayuda en Acción, a través del departamento de Programas, está
cofinanciando a la Asociación Latinoamericana de Organizaciones de
Promoción (ALOP), red regional que agrupa a 45 ONG de 19 países de
América Latina, concretamente a su grupo de trabajo especializado
en temas de cooperación internacional que a su vez pertenece a una
plataforma internacional de ONG’s. Frutos de dicho trabajo son la
edición anual del informe La Realidad de la Ayuda Latinoamericana[4],
y la página web Visión Latinoamericana de la Cooperación (www.rcp.net.pe/cti).
Finalmente,
se va a diseñar un sistema propio de gestión del conocimiento,
utilizando la Intranet de la organización, capaz de poner en
comunicación directa a todas las oficinas nacionales y de campo de
América y a la sede central de Madrid. La utilización de la
herramienta de Internet nos va a permitir recuperar, compartir y
difundir de una forma rápida, segura y eficaz el conocimiento que
se genera en cada una de las oficinas.
2.
EL SISTEMA DE GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO
Tal
y como hemos apuntado más arriba, en Ayuda en Acción se está
poniendo en evidencia la urgente necesidad de disponer de un buen
sistema de gestión del conocimiento que tratara de articular todo
el conocimiento, experiencias y aprendizajes existentes en la
organización. Con ello se conseguiría lograr una Organización por
la que fluyera y se incrementara constantemente el conocimiento para
obtener una mayor competitividad; disponer del conocimiento
necesario en el momento y lugar adecuados; conocer dónde reside la
experiencia particular de la Organización; y saber cuál es la
experiencia que se pierde cuando una persona abandona la Organización.
Todo ello serviría, además, no sólo para uso, disfrute y
enriquecimiento interno sino también como parte de una estrategia más
ambiciosa de difundir y revertir hacia el exterior el conocimiento
adquirido en la institución.
Hasta
ahora, en el departamento de Programas se ha tratado de recuperar
dicho conocimiento a través de acciones poco articuladas entre sí,
echándose de menos una estrategia común capaz de darles sentido,
de unificar todas esas iniciativas y de dirigirlas hacia un mismo
fin. El primer paso ha sido la constitución del Área de
Investigación al Desarrollo, Evaluación y Aprendizaje (IDEA), que
será la que proporcione esta nueva cosmovisión a todo el conjunto,
y lidere y dote de unas coordenadas bien definidas al Sistema de
Gestión del Conocimiento.
En
un primer momento se han identificado seis espacios diferentes para
gestionar el conocimiento que se produce; espacios que, si bien la
mayor parte de ellos ya están funcionando, es necesaria su
reorientación:
-
La
red de INTRANET de Ayuda en Acción (a la que se le dará una
fluidez del conocimiento múltiple, es decir, que se conectarán
a ella tanto técnicos del mismo nivel como técnicos y
directivos de diferentes niveles y el conocimiento fluirá en
todos los sentidos).
-
Los
intercambios de experiencias entre pares (con una fluidez del
conocimiento horizontal).
-
Reuniones
técnicas para la reflexión sobre las mejores prácticas, para
alimentar perspectivas y cristalizar políticas (con una fluidez
del conocimiento vertical, entendiendo ésta tanto de abajo para
arriba como de arriba para abajo).
-
El
centro de documentación como unidad viva de información y
comunicación.
-
El
boletín técnico “El Observatorio” (con una fluidez del
conocimiento vertical).
-
Una
serie de publicaciones y monográficos temáticos periódicos
(con una fluidez del conocimiento vertical).
Estos
seis espacios serán el punto
de encuentro y el punto de
acceso al conocimiento que se está gestionando en todo el
departamento de Programas. Puntos de encuentro para debatir y
reflexionar sobre cuáles son las mejores prácticas, para compartir
el conocimiento que cada cual ha ido adquiriendo sobre la marcha y
la experiencia, encontrar nuevas y provechosas soluciones y seguir
avanzando, conjuntamente, por el mejor camino. Pero no sólo seguir
avanzando internamente, sino también y gracias a un proceso de
captura, maduración e introversión de las experiencias obtenidas,
encontrarnos con otras organizaciones y poder compartirlas. Así,
utilizaremos como puntos de encuentro la red de intranet, el
intercambio de experiencias y las reuniones técnicas. Puntos de
acceso para aprender de los demás y poner al servicio de la
comunidad el conocimiento tácito de cada uno, también con el fin
de ir buscando la mejor manera de hacer, superarnos a nosotros
mismos en nuestro trabajo, y difundirlo al conjunto de la sociedad.
Seguir avanzando todos con el apoyo de todos y convertirnos en una
institución de referencia en el análisis, la reflexión y el
pensamiento. Estos puntos de acceso al conocimiento se llevarán a
cabo a través de la red de intranet, el centro de documentación,
el boletín técnico El Observatorio, y las publicaciones internas y
temáticas que se vayan editando periódicamente.
Ahora
falta trabajar hacia ese mismo sentido, con ese mismo espíritu de
equipo y unidad y poner a disposición de los demás el conocimiento
que cada cual posee para compartirlo y generar aprendizaje. Dada la
estructura de la organización, con multitud de oficinas repartidas
por todo el mundo, el mayor reto que nos vemos comprometidos a
superar es la creación de un buen sistema que facilite dicha
receptibilidad, la comunicación y el trabajo en equipo. Uno de los
espacios estratégicos para la creación de un sistema dinámico de
gestión del conocimiento es Internet. La creación de una red
virtual que una todas las oficinas nacionales y de campo entre sí y
entre ellas y la sede central multiplica las posibilidades de
compartir, recuperar y difundir el conocimiento en todas
direcciones. Es por ello que, utilizando el espacio que nos brinda
Intranet, vamos a diseñar un sistema de gestión del conocimiento
propio para la red que, añadido al resto de espacios identificados
más arriba, van a conformar toda la estructura del sistema de gestión
del conocimiento del departamento de Programas.
2.1.
LA RED DE INTRANET.
La
utilización de la red Intranet para el desarrollo de un sistema de
gestión del conocimiento para el departamento de Programas va a
permitir acercar unas a otras las diferentes oficinas ubicadas en
los países, en principio, de América. Ello implicará, como ya
hemos mencionado anteriormente, una mayor y mejor identificación y
fluidez del conocimiento que se genera en cada lugar y, por tanto,
una redistribución más democrática del mismo, pudiendo tener
acceso al sistema desde los coordinadores y técnicos de AD, los
Directores Nacionales y oficiales del país, a los oficiales,
Coordinadores de Área y Directores de la Sede.
Estrategia
del sistema en la red.
Para
operativizar la puesta en marcha del sistema en la red, hemos creido
conveniente instalarlo primeramente, como proyecto piloto, dentro
del departamento de Programas, concretamente en la sede central y en
las oficinas de los países de Centroamérica (México, Honduras,
Nicaragua y El Salvador). Más adelante, y dependiendo de la
aceptación del proyecto entre los usuarios, se extenderá a América
del Sur y al resto de departamentos de la Sede que deseen participar
del mismo. De momento, no se considera su extensión a los proyectos
de África y Asia ya que Ayuda en Acción no los gestiona
directamente y la lengua española no es de dominio en estos países.
MISIÓN
La
misión que se le imputará al sistema de gestión del conocimiento
en la red será la de compartir el conocimiento existente en la
Organización.
Se
han definido también una serie de objetivos que deberá de cumplir
dicho sistema:
OBJETIVO
GENERAL
Permitir
la identificación, definición y divulgación del conocimiento
esencial para el buen desarrollo de los proyectos y programas
establecidos en América.
OBJETIVOS
ESPECÍFICOS
-
Establecer
los mecanismos necesarios que permitan sacar a la luz y capturar
el conocimiento que poseen los técnicos y los equipos.
-
Compartir
y transferir el conocimiento que reside en la Organización a
los técnicos.
-
Reconocer
expertos.
-
Distribuir
el conocimiento en función de las necesidades y preferencias.
-
Utilizar
los flujos de conocimiento existentes en todos los procesos para
mejorar la eficiencia y la calidad en el trabajo.
-
Analizar
y detectar las necesidades de conocimiento.
-
Planificar
acciones de mejora para la formación.
-
Aportar,
con el conocimiento explícito, a una mejor práctica en el
combate contra la pobreza.
Así
comprobamos que los objetivos específicos que se han identificado
para la gestión del conocimiento están relacionados con los
objetivos estratégicos que en su día se definieron para el
departamento de Programas y que básicamente se reducían a tres:
-
Formalizar
el enfoque de trabajo de AeA en los programas.
-
Consolidar
la presencia de AeA en América.
-
Reflexión
permanente del aprendizaje.
La
puesta en marcha de dicho sistema reforzará la estrategia
establecida para el departamento, se recuperará el conocimiento
generado en cada una de sus áreas, se difundirá y se compartirá,
abriendo un nuevo espacio para el debate y el aprendizaje, tanto
internamente como de cara al exterior.
INDICADORES
Para
medir la eficiencia del sistema en la red, ésta se programará para
que recoja una serie de indicadores específicos para tal fin:
-
La
influencia del sistema en la Organización:
-
Ahorro en tiempo.
- Repercusiones en la organización.
-
El
grado de utilización del sistema.
-
El
consumo de conocimiento:
Objetos
de conocimiento más demandados.
Unidades de conocimiento más demandadas.
Detección de especialistas en determinadas materias.
Planificación
del proyecto piloto.
Dada
la importancia de especificar lo más adecuadamente posible los
requisitos que va a tener el proyecto piloto en la red de Intranet,
se ha estimado la conveniencia de crear un equipo de trabajo
multidisciplinar encargado de diseñar sus bases y procedimientos.
Una
vez establecidos los requisitos, se trabajará con el departamento
de Informática en la identificación de aquellos paquetes tecnológicos
más idóneos para soportar el sistema y en la elaboración de una
propuesta de proyecto que se elevará a la Dirección General de
Ayuda en Acción para su estudio y aprobación.
Una
vez obtenida la aprobación del proyecto se procederá al desarrollo
de los componentes del sistema por parte de los departamentos de
Informática y de Programas. Paralelamente, se irán identificando
los diferentes perfiles de usuarios del sistema y se iniciará un
Plan de Formación a todo el personal del departamento de Programas,
tanto del ubicado en la sede de Madrid como del ubicado en las
Oficinas Nacionales y Áreas de Desarrollo de Centroamérica para el
buen uso y alimentación del mismo.
Se
establecerá, además, un Plan de Comunicación continua dirigido a
todo el personal del departamento de Programas, incluidas todas las
Oficinas Nacionales, al que se solicitará su colaboración directa,
y también al resto de departamentos de la Organización a los que
se les explicará en qué consiste el proyecto y sus finalidades y,
si se estima conveniente y útil, la posibilidad de extenderlo a
toda la Institución una vez se haya consolidado.
PLANIFICACIÓN
DEL PROYECTO PILOTO (estimación)

Diseño
del proyecto piloto
Para
el diseño y puesta en marcha del proyecto piloto se organizará un
equipo de trabajo en el que se nombrará a un director del proyecto
que se encargará tanto de la coordinación del mismo como de su
puesta en marcha y seguimiento. Dicho equipo de trabajo estará
formado, básicamente, por personal de las diferentes Áreas del
departamento de Programas, del departamento de Informática y de
Administración y Sistemas.
Dicho
equipo de trabajo tendrá que realizar un minucioso análisis del
conocimiento existente en la organización. Para ello se deberán de
analizar los procesos, fuentes de información externa e interna,
identificar los objetos de conocimiento, establecer el flujo de
conocimiento, realizar un mapa de conocimiento y, por último,
identificar a las comunidades de usuarios beneficiarias.
Una
vez diseñado el proyecto piloto se deberá de definir la estructura
de generación del conocimiento, cómo se va a almacenar, la
utilización del mismo, su difusión, y cómo se compartirá,
estableciéndose, además, los procedimientos de seguridad,
seguimiento, control y administración de la gestión del mismo.
Identificación
de la tecnología.
Cuando
se haya diseñado la estructura del proyecto piloto, se trabajará
con el Departamento de Informática en la búsqueda de aquellos
paquetes tecnológicos que más se adecúen al proyecto y a la
institución. Se identificarán, analizarán y evaluarán las
herramientas posibles para soportar todo el sistema de Gestión de
Conocimiento. De esta manera, se tendrá un inventario de las
mismas, una matriz de valoración, y una propuesta de alternativas y
recomendaciones que se presentará a Dirección, para la elección y
aprobación de aquélla que mejor se adapte a los intereses de la
organización.
Presentación
del proyecto piloto.
Se
realizará la valoración final y se concretará la estrategia de
desarrollo del proyecto piloto.
Un
vez definido, se presentará a la Dirección General el Plan
completo para la implantación del sistema de gestión del
conocimiento en la red de Intranet para su aprobación y puesta en
marcha.
Puesta
en marcha del proyecto piloto.
Una
vez aprobado, se establecerá un plan permanente de comunicación al
resto de la organización; se configurará y se desarrollarán los
componentes del sistema, y finalmente, se implantará el proyecto
piloto en el departamento de Programas.
Se
realizará un programa de formación a los usuarios, tanto a los de
la sede de Madrid como a los residentes en los países involucrados
de América. Se incorporará y documentará de conocimiento al
sistema, y se verificará el cumplimiento de los objetivos.
Una
vez activado el proyecto piloto, se pondrá en marcha un plan de
seguimiento y evolución del mismo para tener conocimiento del
alcance y usos e ir readaptando los contenidos a las necesidades y
exigencias de los usuarios.
MGR/enero
2001.
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