| CAPITAL
INTELECTUAL (DROGONETTI Y ROOS, 1998)
Drogonetti
y Ross (1998) estudian la aplicación del concepto de Capital
Intelectual a un programa gubernamental, el Business Network
Programme, implementado en Australia por AusIndustry.
Se
hace alusión a la actual tendencia a buscar una teoría nueva que
pueda adoptar la función de marco general y de lenguaje para todos
los recursos intangibles. Algunos autores (Edvinsson & Malone,
1997; Bontis, 1996; Roos & Roos, 1997) han empezado a clasificar
bajo el nombre de Capital Intelectual todos los recursos
intangibles, y a analizar sus interconexiones. Pero el problema está
en la definición de recursos intangibles. Así para Drogonetti y
Ross (1998) recurso "es cualquier factor que contribuya a los
procesos de generación de valor de la compañía, y que esté, de
manera más o menos directa, bajo el control de la propia compañía".
Como
vemos es una definición un tanto imprecisa, pero esto no es malo,
ya que el Capital Intelectual es algo absolutamente singular en
todas y cada una de las empresas. Por ello, aunque no se pueda
definir el concepto de Capital Intelectual, se pueden clasificar en
categorías y tipos siguiendo un criterio de gestión.
El
valor de la compañía proviene de sus activos físicos y monetarios
(Capital Financiero), y de sus recursos intangibles (Capital
Intelectual). Dentro del Capital Intelectual hay dos categorías
generales, Capital Humano y Capital Estructural, con tres
subdivisiones cada una. Esta clasificación la vemos en la siguiente
figura:

Por
otra parte la identificación de las clases de Capital Intelectual (stocks
de recursos intangibles) no es suficiente para garantizar su
correcta gestión, necesitamos también, los flujos de Capital
Intelectual, esto es los cambios en los stocks de recursos
intangibles (Roos & Roos, 1997). Esto lo podemos ver en la
Figura 17:

Añadir
la perspectiva de flujo a la de stock proporciona más información
que cualquiera de ellas por separado. Además, la información sobre
el flujo de capital intelectual presenta algunos desafíos
adicionales en términos de complejidad. Los flujos del Capital
Intelectual no son necesariamente un juego de suma cero. La
investigación nos ha demostrado que el conocimiento y la información
producen rendimientos crecientes, al contrario de los decrecientes
de los recursos tradicionales (tierra, trabajo y capital). Por ello
los flujos añaden una perspectiva de incalculable valor al estudio
del Capital Intelectual, pero también tienen problemas de medición.
Drogonetti
y Ross (1998) plantean un índice de Capital Intelectual que integre
a los diferentes indicadores del Capital Intelectual en una única
medida. Lo que se hace es ver la importancia relativa de los
diferentes indicadores, y se transforman en números sin dimensión
(normalmente porcentajes). Este índice proporciona a los gestores
una nueva línea de partida que se centra en el rendimiento
financiero del Capital Intelectual, cuando la tradicional se
centraba en el financiero.
Entre
las conclusiones del estudio se dice que: "un sistema de
Capital Intelectual es, en sí mismo, un recurso intangible de la
organización". Así, un sistema de Capital Intelectual pasa a
formar parte del Capital Intelectual de la compañía y cuanto mejor
lo utilice, más Capital Intelectual se creará. Crear un sistema de
Capital Intelectual llega a ser una actividad semi-circular.
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